Tomatin 12
La Anécdota
El otro día, corriendo en los Viveros de Coyoacán, me encontré con mi amigo Don Chucho, a quien no veía desde hacía un muy buen rato y quedamos en vernos el fin de semana con el grupo de amigos, cuyo nombre con el que nos bautizamos es políticamente incorrecto mencionar, así que me lo reservo.
Como es típico en México, todos los convocados salieron con el clásico “qué te llevo”.
Entonces, definí que cada quien llevara una botellita de vino y algo más. Todos, conociendo los gustos de mi señora, llegaron con sendos vinos mexicanos, tanto del Valle de Guadalupe como de Parras. Pero Don Adolfo además se discutió con una botellita de Tomatin 12 el cual, ninguno de los asistentes había probado con anterioridad, incluido tu servidor, quien sólo ha reseñado el Legacy.
La mecánica de estas reuniones es que el vino que no se llega a tomar, se queda con el anfitrión, pero el whisky o cualquier otro destilado, se los puede llevar el asistente. Pero, al no haberlo probado, ni reseñado, le pedí a Don Adolfo que me prestara el Tomatin.
Evidentemente asintió y pues, aquí estamos.
El Whisky
Se trata de una destilería de las Highlands escocesas que lleva operando desde finales del siglo XIX.
La expresión que hoy te reseño pertenece al core range de la marca que ya no aparece en su página web, pero se encuentra con bastante frecuencia en autoservicios y licorerías de la Ciudad México.
Los datos clave son los siguientes: presentación en botella de 700 ml, embotellado a 43% ABV, filtrado en frío y con colorante añadido, cosa que se señala en la caja, desafortunadamente la etiqueta en la botella con los legales mexicanos, tapa esa leyenda.
Realmente se agradece que venga con esta fortaleza de alcohol.
Está añejado en una mezcla no determinada de barricas exbourbon y exjerez.
La Cata
Dejé reposar por 12 minutos en la copa Glencairn.
Vista: Aprecio una viscosidad media. Tiene un color cobrizo, aunque es importante repetir que es gracias al colorante añadido.
Nariz: Mucha fruta fresca, manzana verde, tal vez algo de pera también. Algunos aromas florales y un poco de vainilla. Algo de pay de limón y galleta de mantequilla. Muy al final se encuentra el aroma cítrico a limón.
Boca: Se siente ligerón en boca. Notas a vainilla con algo de miel y un poco de cítricos. Es ligeramente especiado.
Final: Medio, algo astringente, dulce y ligeramente amaderado.
Con un chorrito de agua…
Nariz: Se vuelve un poco licoroso y se acentúa la nota cítrica. Aparecen ligeras notas a humedad y las notas frutales casi desaparecen. El cereal se hace más evidente es más galletoso.
Boca: Aún más ligero. Algo amielado con toquecitos a vainilla y cítrico.
Final: Corto, dulce y con notillas a cereal y fruta.
Conclusiones
Es un whisky ligero, sin mucha complejidad y creo, diseñado para tomarse de manera casual, sin mucho espíritu crítico.
Es semejante a un Glenfiddich 12, nada más que un poquitín más complejo.
Aún con lo que te acabo de mencionar, si lo dejas reposar en copa un rato se aplaca un poco, al contrario que si lo tomas inmediatamente después de haberlo servido, donde se llegan a apreciar notillas alcohólicas. Por lo anterior, creo que es más disfrutable si le das su tiempo en copa.
Con todo, obtiene un 8 cerrado en la escala de evaluación de El Whiskero, realmente le resta mucho el filtrado en frío y el colorante añadido.
¿Recomendable? Sí, si lo vas a tomar de manera casual o estás explorando whiskies un poquitín más allá de los de entrada. Si ya tienes cierta experiencia, te puede parecer simple y sin chiste.
Por cierto, en la reseña del Legacy mencioné que a la primera oportunidad me haría de esta expresión... tardé 3 años en poder probarla y al final de cuentas fue por mera suerte.


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