Desde hace un rato le traía ganas a escribir sobre este tema y realmente no encontraba por dónde abordarlo.
Creo que ya vi por dónde y requirió algo de investigación… a ver qué opinas.
Sobre los empaques
El whisky no solo se disfruta en la copa. Desde hace tiempo, las marcas se dieron cuenta que la experiencia comienza mucho antes de abrir la botella, empieza por el lado visual y esto involucra al empaque.
Las encarnaciones son diversas: Tubos cilíndricos, cajas rígidas, estuches de madera, grabados dorados y diseños inspirados en la historia de cada destilería. Todo contribuyen al ritual visual que convierte a un whisky, en especial el single malt, en algo más que una bebida.
Todo esto porque, a diferencia de otros destilados, el whisky suele construirse alrededor de conceptos como tradición, origen, artesanía y colección. Además, el empaque cumple con varias funciones:
1. Protección de la botella.
Muchos whiskies utilizan botellas pesadas y delicadas. Los empaques ayudan a protegerlas de golpes, luz y cambios de temperatura durante transporte y almacenamiento.
2. Construcción de marca.
El empaque comunica identidad. Una caja minimalista puede transmitir modernidad; una de madera oscura puede hablar de estatus, tradición y envejecimiento. Ejemplos claros son The Macallan, Glenfiddich o Lagavulin, que han hecho de sus empaques una parte esencial de la experiencia premium.
3. Experiencia de regalo.
El whisky en general, pero en especial el single malt suele regalarse en celebraciones importantes. Un buen empaque añade presencia, expectativa y valor percibido.
4. Coleccionismo.
Ediciones limitadas y lanzamientos especiales muchas veces conservan valor gracias a que incluyen caja original, certificados y elementos adicionales. A veces, claro, se ve que el líquido pasa a un segundo término y lo coleccionable de un whisky es el empaque, como pasa con el Johnnie Walker Blue Label y la serie “A Night in Earth…” de Macallan.
Además de lo anterior, muchos empaques están diseñados con gran atención al detalle y pueden llegar a servir como objetos decorativos o como puntos focales en un bar.
Y abundando un poco más en el tema del coleccionismo, el conservar la caja original puede aumentar significativamente el valor de ciertas botellas.
Ahora bien, también hay gente a la que le importa un pepino el empaque y lo tira una vez que abre la botella, entonces ¿qué pasa con todos esos empaques?
El impacto ambiental
Y pues sí, el lujo, el estatus y la mercadotecnia también generan residuos.
Tu puedes ver una caja hermosísima y de materiales de muy alta calidad, con capas innecesarias de cartón, espuma, imanes, plásticos y acabados difíciles de reciclar, que a veces por sus dimensiones también utilizan gran cantidad de materiales y generan emisiones en su fabricación.
También, un empaque premium puede incrementar de manera notoria el precio de un whisky mediocre, sólo para hacerlo parecer de una categoría superior. Vaya, puede ser que el empaque valga más que el mismo líquido y la botella juntos.
Eso sí, también hay marcas que han buscado la manera de hacer sus empaques más sostenibles explorando alternativas como reducción de plásticos, uso de cartón reciclado y tintas ecológicas, así como producir empaques más ligeros.
En algunas marcas se ve una clara tendencia que apunta a un lujo más responsable: mantener la experiencia premium sin generar desperdicio innecesario.
Intento de conclusión al verbo que me acabo de echar…
El empaque siempre va a ser parte importante de la experiencia. Refleja historia, identidad y exclusividad, pero también abre la conversación sobre el diseño, el porqué es de tal o cuál manera e incluso sobre temas de sostenibilidad y consumo responsable.
Pero la conclusión más importante de todo este rollo es que lo que más vale en un whisky, cualquiera que este sea, es el líquido que viene dentro de la botella y el empaque es un elemento que ayuda a conservarlo durante el transporte, llamar la atención durante la exhibición en tienda, quedar bien cuando hagas un regalo y sí, vestir tu bar.
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